Hay una frase que escucho mucho cuando un cliente me envía un audio:
👉 “Esta vez tendrás poco trabajo, no me he equivocado mucho”.
Y siempre pienso lo mismo: editar no es cortar.
Cortar es solo una parte mínima del proceso. Lo visible. Lo fácil.
Editar un podcast, de verdad, es otra cosa muy distinta.
Qué es editar un podcast (y qué no)
Editar un podcast no consiste en quitar cuatro errores y exportar.
Eso lo puede hacer cualquiera con un editor básico y algo de paciencia.
Editar bien significa:
- Dar fluidez al discurso
- Mejorar el ritmo narrativo
- Eliminar palabras que sobran sin que se note
- Corregir tartamudeos, repeticiones y muletillas
- Ajustar pausas para que respiren… pero no aburran
- Cuidar a la audiencia que está al otro lado de los auriculares
Porque el oyente no ve el esfuerzo, pero sí nota cuando no está hecho.
Y lo peor, NOTA cuando no está bien editado.

El sonido es protagonista (aunque nadie lo diga)
En audio y videopodcast hay algo innegociable:
🎧 el sonido manda.
Editar implica:
- Eliminar ruidos de fondo
- Reducir ecos de salas no tratadas
- Quitar golpes de mesa, respiraciones molestas, clics y “babillas” (sí, esas también)
- Dar cuerpo a las voces con ecualización
- Nivelar todas las pistas para que nadie suene más alto que otro
- Exportar con los niveles correctos según normativa de podcast (LUFS)
Si el sonido molesta, el oyente se va.
No reflexiona. No se queja. Desaparece como tu ex.
La multipista no es un capricho mío. Es crucial para el sonido.
Grabar en multipista no es para frikis del audio.
Es lo que permite:
- Cambiar músicas sin afectar a las voces
- Ajustar timings después
- Eliminar errores sin que se note
- Salvar episodios que en estéreo serían irrecuperables
Gracias a la multipista se puede hacer “magia” en edición.
Sin ella, solo se puede rezar y que todos se pisen, tosan por encima y todo sea peor.

No todos los podcasts se editan igual
Uno de los errores más comunes es pensar que todos los podcasts se editan de la misma manera. No.
- Un podcast narrativo necesita atmósfera, ambientación y ritmo emocional
- Un podcast conversacional necesita fluidez y limpieza
- Un videopodcast necesita coherencia entre imagen y audio
- Un podcast en crudo necesita decisiones editoriales valientes
Editar es entender el formato, no aplicar una plantilla genérica.
El editor también toma decisiones (aunque no se vean)
En muchos podcasts, sobre todo largos, editar es decidir:
- Qué se queda
- Qué se va
- Qué se mueve de sitio
- Qué se guarda para otro episodio
He llegado a quitar 40 minutos de un episodio de varias horas sin que nadie lo note.
Eso no es cortar por cortar. Eso es pensar en la experiencia del oyente.
La edición también es narrativa
En podcasts narrativos, la edición no tapa la historia, la acompaña.
- La música no debe ser protagonista
- Los efectos deben ayudar a imaginar, no distraer
- Las pausas también se editan
- El silencio bien usado dice mucho
Aquí la edición es casi artesanal.
Más cercana al cine o a la radio que al “sube y listo”.
Herramientas, sí… pero con criterio
Plugins, software, IA, bancos de música… ayudan.
Pero no deciden por ti.
Una buena edición no depende solo de la herramienta, sino de:
- Escuchar con atención
- Conocer el podcast
- Respetar la identidad del creador
- Pensar siempre en quien escucha
La tecnología acelera, pero el criterio sigue siendo humano.
Editar bien es cuidar a la audiencia y ayudar a brillar al podcast
Cuando alguien se pone tu podcast mientras camina, conduce o friega platos, te está regalando tiempo.
La edición es una forma de respeto total.
Por eso editar no es cortar y ya está.
Editar bien es conseguir que el oyente llegue hasta el final y lograr que quiera volver.
Y eso, aunque no se vea, se nota.

Escucha el episodio del 22 de diciembre de 2025 dónde te cuento cómo edito a cada uno de mis clientes.