El podcasting (audio) en 2025 no está muerto.
Pero tampoco está viviendo su edad dorada.
Cada año grabo un episodio sobre las sensaciones que nos ha traído el podcasting ese año. Habitualmente cuento con colaboradores que me ayudan a ampliar los comentarios sobre el estado del podcasting. Es un análisis que no parte de datos de mercado ni de notas de prensa optimistas.
Parte de las reflexiones reales de varios podcasters y profesionales del sector, personas que publican, producen, monetizan (o lo intentan) y conviven con la incertidumbre diaria del medio.
El resultado es un mapa bastante claro del momento que atraviesa el podcasting en España hoy.
Juanma Romero (Team Barça): constancia, comunidad y el miedo a desaparecer
Juanma Romero pone sobre la mesa uno de los temas más repetidos y menos reconocidos del podcasting actual: el miedo constante a dejar de publicar.
No por ego, sino por una sensación muy real:
Si paras, hay otro podcast esperando ocupar tu lugar.
Su reflexión gira alrededor de tres ideas clave:
- El podcasting independiente solo se sostiene con constancia
- La audiencia no es un número, es una comunidad que se cultiva
- El futuro pasa por que esa comunidad financie el proyecto
Juanma diferencia claramente entre macro podcasting (empresarial, profesionalizado, con estructura) y micro podcasting (independiente, pasional, frágil). Y advierte del peligro de lanzarse al videopodcast sin medir costes, expectativas ni retorno.
Para él, el valor del podcast sigue siendo el mismo de siempre: acompañar al oyente, no meter ruido en las plataformas de audio.
Óscar Hernández (Historiae): cuando tener audiencia no basta
Óscar Hernández introduce una de las reflexiones más incómodas del episodio:
puedes tener miles de oyentes y no monetizar absolutamente nada.
Su experiencia desmonta la idea de que el crecimiento soluciona los problemas. Tras enviar decenas de propuestas a posibles patrocinadores, la respuesta ha sido mayoritariamente el silencio.
No por falta de datos.
No por precios irreales.
Sino por una realidad clara: las marcas todavía no entienden el valor publicitario del podcast.
Óscar también apunta hacia otro lado menos cómodo: el del oyente. Durante años hemos normalizado que todo sea gratuito. Y cuando se propone contenido premium o apoyo económico, la respuesta es mínima.
La comparación es demoledora: pagar varios euros por un café diario parece normal mientras que apoyar mensualmente un podcast favorito, se ve como algo caro.
Ignacio de Miguel (Agencia Podcast): transición, calma y mirada a largo plazo
Ignacio de Miguel aporta una visión más paciente en una época de cambios.
Para Ignacio, el podcasting no está en crisis, sino en una transición. Una fase en la que conviven formatos, tecnologías y expectativas mal alineadas.
Defiende el enfoque transmedia bien entendido: no repetir el mismo contenido en todas partes, sino adaptarlo a cada canal. Y rechaza la idea de que el vídeo vaya a “matar” al audio. Son formatos distintos, con usos distintos.
Su comparación con otros sectores creativos como el cine o la literatura es clara:
Solo una minoría vive de esto. No porque el medio falle, sino porque es un ámbito creativo, competitivo y exigente.
El mensaje es incómodo, pero realista: resistir también forma parte del camino.
Mia Font (Por si muero mañana): filtrar, adaptar y dejar de llamarlo todo podcast
Mia Font entra con precisión quirúrgica en uno de los grandes conflictos actuales: el uso indiscriminado del término videopodcast.
Para él, muchos de los llamados videopodcasts no son más que vídeos de YouTube con audio deficiente, mal pensados para ser escuchados y subidos a plataformas de audio sin cuidado.
Su reflexión insiste en varios puntos clave:
- La transmedia no es subir lo mismo a todas partes
- El audio tiene reglas propias
- El sonido sigue siendo ignorado en muchos proyectos de vídeo
- Las métricas no son comparables entre plataformas
Mia también señala una diferencia crucial: 1.500 escuchas en iVoox no significan lo mismo que 1.500 visualizaciones en YouTube. La retención, el contexto de consumo y el vínculo son radicalmente distintos.
Un punto común: cansancio e incertidumbre
Pese a los matices, todos los participantes coinciden en algo: el desgaste.
Desgaste por:
- Publicar sin fallar
- Justificar el valor del audio
- Hacer pedagogía constante
- Ver cómo el vídeo acapara atención y presupuesto
El podcasting en 2025 ya no vive de promesas. Vive de resistencia, ajustes y decisiones conscientes.
¿Una palabra que lo explica casi todo: transición
Si hubiera que resumir el estado del podcasting en 2025 en una sola palabra, sería esta: transición.
Transición tecnológica.
Transición de formatos.
Transición de expectativas.
El audio puro convive, a veces de mala gana, con el videopodcast. Las plataformas empujan al vídeo. Las marcas miran al vídeo. Los algoritmos premian el vídeo. Y, aun así, el audio sigue siendo el formato que mejor acompaña, fideliza y retiene.
El problema no es que exista el videopodcast.
El problema es que se haya vendido como el siguiente paso obligatorio.
La brecha es cada vez más clara
- Podcasting macro: grandes nombres, estudios, equipos, patrocinadores, estrategia audiovisual.
- Podcasting independiente: una o dos personas, un micro, constancia y muchas horas no pagadas.
No compiten entre sí.
Pero sí juegan en el mismo escaparate.
Y eso genera frustración, porque se comparan métricas que no significan lo mismo, esfuerzos que no tienen el mismo coste y resultados que no parten del mismo punto.
La gran mentira del crecimiento constante
Durante años se ha repetido una idea peligrosa:
“Haz un buen podcast y la audiencia llegará sola”.
En 2025 sabemos que no es verdad.
Puedes tener:
- Un buen contenido
- Un nicho claro
- Constancia semanal
- Años de trabajo
Y aun así no crecer, o crecer muy lentamente.
Esto no significa que el podcast sea malo.
Significa que el ecosistema está saturado y que el crecimiento ya no es el que era.
Audiencia no es comunidad
Uno de los grandes golpes de realidad del podcasting actual es este:
👉 Tener oyentes no significa tener apoyo.
Hay podcasts con miles de escuchas semanales que no consiguen:
- Suscriptores premium
- Patrocinios
- Ventas
- Apoyo económico mínimo
La relación es clara: durante años hemos educado a la audiencia a que todo sea gratis. Y cuando llega el momento de pedir apoyo, el silencio es ensordecedor.
Monetizar un podcast en 2025 sigue siendo difícil
Muy difícil.
Especialmente si:
- No eres famoso
- No tienes una marca potente detrás
- No haces contenido de moda
- No juegas al algoritmo
Las marcas siguen desconfiando del audio.
Prefieren pagar por impresiones, aunque no haya vínculo, antes que por confianza real.
Y el oyente, muchas veces, no le importa pagar:
- Un café caro
- Una suscripción que no usa
- Comprar un superthing en el quiosco
- Otro gasto invisible
Pero apoyar el podcast que escucha cada semana. No entra en sus planes.
El desgaste invisible del podcaster
Hay algo que no aparece en las métricas: el cansancio.
El cansancio de:
- Publicar sin fallar
- Sentir que si paras, te sustituyen
- Hacer pedagogía constante
- Justificar tu trabajo
- Compararte sin querer
Muchos podcasters no abandonan por falta de ideas, sino por agotamiento emocional.
Videopodcast: ¿solución o espejismo?
El videopodcast se presenta como la solución a todos los problemas:
- Más visibilidad
- Más dinero
- Más alcance
Pero la realidad es otra:
- Más coste
- Más tiempo
- Más complejidad
- Y muchas veces, peor audio
Además, 1.500 visualizaciones en YouTube no equivalen a 1.500 escuchas en audio.
La retención, la atención y el vínculo no son los mismos.
El valor del audio sigue intacto
Pese a todo, el audio sigue teniendo algo que el vídeo no ha conseguido reemplazar:
- Acompaña
- Se integra en la vida
- No exige atención visual
- Genera intimidad
El podcast no compite con la pantalla.
Compite con el silencio.
Y eso, en 2026, será una ventaja enorme.
¿Qué pasará en 2026?
Probablemente:
- Caerán muchos proyectos
- Sobrevivirán los más constantes
- El mercado se ajustará
- El audio se recolocará
No será rápido.
No será cómodo.
Pero no es el fin del podcasting.
Es una criba.
La pregunta final
Después de escuchar y leer todas estas reflexiones, la pregunta es personal:
👉 ¿Por qué haces tu podcast y hasta dónde estás dispuesto a sostenerlo?
En 2026, será la única métrica que realmente importe.