He visto muchos podcasts desaparecer.
Y casi nunca ha sido por culpa del micrófono.
Ni por culpa de Spotify.
Ni porque tuvieran pocas descargas.
Ni siquiera porque el contenido fuese malo.
La mayoría de los podcasts mueren por algo mucho más sencillo.
Las personas.
Siempre hay alguien que tira más del carro
Si tienes un podcast con dos o más personas, probablemente ya sabes de qué hablo.
Siempre hay alguien que:
- Organiza las grabaciones.
- Hace el guión.
- Propone temas.
- Gestiona las plataformas.
- Sube los episodios.
- Persigue al resto para cuadrar agendas.
Y luego está la otra persona.
La que llega a grabar.
Que también tiene ilusión.
Que también quiere que el podcast funcione.
Pero que no tiene la misma disponibilidad o el mismo nivel de implicación.
Y no pasa nada.
El problema aparece cuando nadie acepta que esa es la realidad.
La igualdad absoluta no existe
Esto puede sonar duro.
Pero después de muchos años haciendo podcasts, cada vez estoy más convencido de ello.
La mayoría de los proyectos tienen una persona que lidera.
No porque sea mejor.
No porque mande más.
Sino porque alguien tiene que tomar decisiones.
El guión no es una sugerencia
Es una brújula
Aquí voy a ser muy claro.
Puedes improvisar.
Debes improvisar.
Las mejores conversaciones suelen aparecer cuando alguien se sale un poco del camino.
Pero luego hay que volver.
Porque si no vuelves, el episodio se convierte en una conversación infinita sin rumbo.
Yo siempre digo que el guión es como Google Maps.
Puedes desviarte un momento.
Pero el destino sigue siendo el mismo.
Remar a favor del show
Hay una frase que utilizo mucho.
Remar a favor del show.
Eso significa que el objetivo no es defender tu idea.
Ni demostrar que tienes razón.
Ni intentar meter todas las noticias que has preparado.
El objetivo es que el episodio funcione.
A veces eso implica cortar temas.
Descartar secciones.
O dejar para otro día algo que habías preparado con toda tu buena intención.
El gran error de muchos podcasts
Pensar que añadir más personas reducirá el trabajo.
No.
Lo aumenta.
Y normalmente lo aumenta para la misma persona que ya estaba haciendo la mayor parte del esfuerzo.
Porque ahora hay más agendas.
Más opiniones.
Más disponibilidad que coordinar.
Más decisiones.
Más conversaciones.
Y más posibilidades de conflicto.
Los colaboradores deberían seguir siendo colaboradores
Este punto suele generar debate.
Pero la experiencia me ha enseñado algo.
Cuando un podcast funciona con dos personas y aparece una tercera que empieza a participar regularmente, hay que tener mucho cuidado.
Porque una cosa es tener un colaborador habitual.
Y otra muy distinta convertirlo en socio del proyecto.
Cuando se mezclan los papeles, empiezan a aparecer problemas que antes no existían.
Sin acuerdos claros aparecen los reproches
Y cuando llegan los reproches, el podcast suele entrar en una fase peligrosa.
Empiezan frases como:
- «Siempre hago yo los guiones.»
- «Siempre soy yo quien organiza todo.»
- «Nunca tienes tiempo.»
- «Solo apareces para grabar.»
En ese momento ya no se está hablando de podcasting.
Se está hablando de relaciones personales.
La dictadura simpática
Voy a utilizar una expresión que repito mucho.
La dictadura simpática.
Es decir:
- Escuchar opiniones.
- Aceptar sugerencias.
- Dejar espacio para aportar ideas.
Pero que exista una persona que tome la decisión final.
Porque los proyectos donde todo se vota, todo se debate y todo se renegocia suelen avanzar mucho más despacio.
El podcasting es una excusa
Y aquí está la reflexión final.
Muchas veces creemos que un podcast fracasa por una mala estrategia.
Por una mala portada.
Por un mal micrófono.
Por pocas descargas.
Y la realidad suele ser otra.
Los podcasts se rompen cuando las personas dejan de entender cuál es su papel dentro del proyecto.
Mi conclusión
Si tienes un podcast con otras personas, habla estas cosas cuanto antes.
Define responsabilidades.
Define expectativas.
Define quién toma las decisiones.
Y acepta que probablemente nunca todos vais a aportar exactamente lo mismo.
Porque cuando eso está claro, el podcast puede durar años.
Cuando no lo está, da igual lo bueno que sea el contenido.
Antes o después aparecerán los problemas.
Y normalmente no tendrán nada que ver con el podcasting.
Preguntas frecuentes FAQ
¿Es mejor hacer un podcast solo o acompañado?
Depende. Un podcast acompañado puede aportar más dinamismo, pero también requiere coordinar agendas, responsabilidades y expectativas.
¿Hace falta un guión en un podcast conversacional?
Sí. Aunque sea mínimo. Un guión ayuda a mantener el rumbo y evita que la conversación se disperse demasiado.
¿Qué ocurre cuando una persona trabaja mucho más que otra?
Es algo muy habitual. Lo importante es que ambas partes acepten y entiendan los roles que desempeñan dentro del proyecto.
¿Añadir más personas mejora un podcast?
No necesariamente. Más participantes suelen implicar más coordinación, más opiniones y más complejidad organizativa.
¿Cuál es la principal causa de abandono de un podcast?
En muchos casos no son los aspectos técnicos ni la audiencia. Son los conflictos de organización, expectativas y responsabilidades entre las personas que forman parte del proyecto.