Así que cuando aparece una herramienta que te permite crear un podcast simplemente enviando una nota de voz por Telegram, una pequeña parte de mí piensa:
«Esto no me beneficia demasiado.»
Pero otra parte piensa:
«Qué idea tan condenadamente buena.»
Crear un podcast nunca había sido tan fácil
El concepto de Prestocast es ridículamente simple.
Envías una nota de voz.
Y ya tienes un podcast.
Con su feed.
Con su episodio publicado.
Y listo para escucharse.
No necesitas saber qué es un RSS.
No necesitas hosting.
No necesitas micrófono.
No necesitas editar.
Simplemente hablas.
El podcasting de un minuto
La gracia está en que cada episodio tiene un máximo de 60 segundos.
Y eso cambia completamente la forma de crear contenido.
No estás preparando una entrevista.
No estás escribiendo un guion.
No estás montando una producción.
Estás compartiendo una idea.
Una anécdota.
Una reflexión.
Una ocurrencia.
Mi primera sensación fue extraña
Porque al principio pensé:
«¿Quién va a querer escuchar audios de un minuto?»
Y luego me descubrí escuchando uno detrás de otro.
Y otro.
Y otro más.
Hasta que entendí lo que estaba pasando.
No estaba escuchando podcasts.
Estaba haciendo scroll en audio.
El Twitter del audio
La mejor forma que he encontrado para explicarlo es esta.
Prestocast me recuerda muchísimo al Twitter de 2009.
Cuando entrabas sin demasiadas expectativas.
Leías a gente desconocida.
Descubrías perfiles curiosos.
Seguías conversaciones absurdas.
Y terminabas conociendo personas interesantes.
Aquí ocurre algo parecido.
Solo que en lugar de texto, son notas de voz.
El feed general es peligrosamente adictivo
Hay una opción que me parece especialmente interesante.
Puedes escuchar el feed general.
Es decir, una mezcla de audios de todas las personas que utilizan la plataforma.
Y aquí es donde aparece la magia.
Porque nunca sabes qué va a sonar después.
Una reflexión.
Una historia personal.
Una recomendación.
Una anécdota.
Y cuando te quieres dar cuenta llevas diez minutos escuchando gente desconocida.
También puede servir para promocionar tu podcast
Si ya tienes un podcast tradicional, Prestocast puede utilizarse de otra manera.
Por ejemplo:
Compartir una reflexión rápida.
Resumir un episodio.
Lanzar una idea.
Probar contenidos nuevos.
Mantener el contacto con tu audiencia.
Como si fueran reels.
Pero en audio.
Lo mejor de todo: no te encierra
Aquí hay algo que me gustó especialmente.
Si algún día decides evolucionar tu proyecto, puedes llevarte el feed y continuar en otra plataforma.
Es decir.
No estás construyendo algo que luego queda atrapado.
Puedes empezar con notas de voz de un minuto.
Y acabar teniendo un podcast tradicional.
Entonces, ¿es una amenaza para los podcasters?
No.
Y tampoco para quienes editamos podcasts.
De hecho, creo que puede ser justo lo contrario.
Puede convertirse en la puerta de entrada al podcasting para mucha gente que jamás se habría atrevido a empezar.
Y algunos de ellos terminarán queriendo hacer algo más grande.
Más elaborado.
Más profesional.
Mi conclusión
No sé si Prestocast será enorme dentro de unos años.
No sé si seguirá creciendo.
No sé si acabará convirtiéndose en una red social de audio.
Pero sí sé una cosa.
Hacía mucho tiempo que una herramienta relacionada con el audio no me generaba esta sensación de curiosidad.
Esa sensación de:
«Aquí está pasando algo interesante.»
Y eso, en un mundo lleno de plataformas que se parecen entre sí, ya me parece una noticia bastante buena.